viernes, 4 de marzo de 2016

"Una vergüenza nacional" de Severo Ochoa

“Creo que nuestros dirigentes y nuestros hombres de empresa deben reflexionar. ¿Somos realmente un país culto y civilizado? Si se inclinan como yo a dudarlo, deben con toda energía y determinación poner los medios de subsanar esta imperdonable falta. Espero que no se interpreten estas líneas como despego o indiferencia a mi país natal. Lo amo profundamente pero, como decía Unamuno, «me duele España». Quisiera que en todos los aspectos se encontrase a la altura en que se vio en otros siglos. Por eso no ceso de criticar aquello que encuentro criticable; con frecuencia la escasa productividad científica de nuestro país. Una actividad que, en resumidas cuentas, es la que lleva a los pueblos al bienestar económico, al desarrollo cultural, y a ser verdaderamente independientes y dueños de sí mismos. La ermita de San Antonio de la Florida es un ejemplo más de la desidia cultural de nuestro país y, en todo caso, una vergüenza nacional”.
Presentación del artículo a cargo de Luiso, miembro de Articularia

Severo Ochoa de Albornoz (Luarca, Asturias 1905 - Madrid 1993)
Severo Ochoa de Albornoz, bioquímico y biólogo molecular español nacionalizado estadounidense.  En Madrid cursa estudios de Medicina y se licencia en 1929 por la Universidad Complutense de Madrid doctorándose poco después, aunque nunca llega a ejercer como médico. Es profesor ayudante de Juan Negrín en la Universidad Complutense de Madrid  y obtiene varias becas para ampliar sus estudios en las universidades de Glasgow, Berlín y Londres; también en Heidelberg, en el Instituto Kaiser Wilhelm para la Investigación Médica. Durante este periodo trabajó en la bioquímica y la fisiología del músculo bajo la dirección del profesor Otto Meyerhof, cuya influencia es decisiva en su futura carrera científica.
Obtuvo en 1959 el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus descubrimientos sobre el mecanismo de la síntesis biológica del ácido ribonucleico (ARN) y del ácido desoxirribonucleico (ADN). Estos hallazgos permiten posteriormente el desciframiento del código genético y la confirmada capacidad reproductiva de los ácidos nucleicos hace que éstos sean ya considerados como las moléculas de la herencia biológica.
En 1971 es nombrado director del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid y en 1985 se traslada definitivamente a España. En 1993 presenta en Madrid su biografía titulada La emoción de descubrir y ese mismo año muere a la edad de 88 años. Severo Ochoa fue además Doctor honoris causa por las universidades de San Luis, Glasgow, Oxford, Salamanca, Brasil, John Wesley, Santo Tomás (Manila),Granada, Oviedo, Brandeis, Jeshiva y Michigan. (http://goo.gl/XVitgz)

www.abc.es
Texto completo del artículo


Impresiones

Empezamos la sesión del artículo "Una vergüenza nacional", de Severo Ochoa, perplejos y desconcertados por el cambio de nuestro "hábitat natural", no nos acabábamos de situar, cuando Luiso vino a rescatarnos de nuestro estupor envolvente. Entre pinceladas biográficas que nos señalaban los diversos destinos, institutos, laboratorios de investigación del eminente científico y el gran apoyo que siempre fue para él la relación con su esposa, Carmen García Cobian, Luiso ayudado por Rosa nos guiaron y situaron en el nuevo marco espacial, propiciando así el encuentro y el debate.

Se aportaron cuestiones muy interesantes sobre el la idea central del artículo, el despego, el desinterés, la desidia que tanto nosotros como pueblo, como nuestros gobernantes, hemos demostrado a lo largo de la historia por nuestro rico Patrimonio Histórico, Cultural y Artístico. "Cualidades" éstas  que han posibilitado que el mismo se haya perdido, deteriorado, o acabado en manos de terceros a beneficio de los listos.

Destacamos cómo algunos países -como señala el mismo Ochoa en el caso de los Estados Unidos- solventan la aportación de recursos al mantenimiento del Patrimonio favoreciendo la inversión de la iniciativa privada, mediante todo tipo de incentivos fiscales. Igualmente, manifestamos una opinión unánime sobre la importancia de la educación en el uso, cuidado, mantenimiento y difusión de nuestro Patrimonio.

Y sin más, levantamos la sesión tras señalarnos, desde los altavoces, que se cerraba la biblioteca.

Animamos a participar a todo el que quiera dejar sus comentarios sobre este tema.
Articularia

2 comentarios:

César M García dijo...

Creo que no promocionamos adecuadamente todo el patrimonio que poseemos. Las instituciones consideran muy costoso la inversión que supone restaurar y difundir nuestra cultura en cualquiera de sus manifestaciones, pero no tienen en cuenta el beneficio económico que el turismo, no el de playa, puede generar. Esto hace mucho que lo han entendido en otros países, en los que incluso es muy normal que la población haga donaciones para tal fin. Incluso hay organismos sin ánimo lucrativo que se financian con fondos privados e invierten el dinero en la restauración y promoción del patrimonio del país.

luismi dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Otros países, incluso con Patrimonio más limitado, mediante mediadas y programas de apoyo y mantenimiento del Patrimonio, saben ponerle en valor para que sean un sector más en los recursos económicos de dichos países.