viernes, 10 de noviembre de 2017

“La educación que diseña Silicon Valley y que transformará el futuro”, de Ekaitz Cancela

“[…] El proyecto de educación global impulsado por Silicon Valley es un cóctel compuesto por la filosofía de Netflix, Uber y Pokemon Go”, señala Alison McDowell, activista contra la privatización, y autora del blog estadounidense Pensamientos de un padre escéptico sobre el currículo digital

Es decir, ese horizonte lejano en el que los algoritmos de unas pocas compañías compiten por extraer los datos de los alumnos para predecir y personalizar la lista de materias educativas, reemplazando a los profesores por sistemas de inteligencia artificial que se encargan tanto de monitorizar como de cuantificar los resultados de los estudiantes, los cuales aprenden la lección con la ayuda de videojuegos online desarrollados por sistemas de realidad aumentada y virtual —dos ramas en la que Google ya está desarrollando muchos programas—.[…]”

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Impresiones de la sesión
No comenzamos a la hora señalada, hasta un cuarto de hora retrasamos el inicio de la sesión, pero esta vez, la primera en la historia del Club, José nos hizo un "Puigdemont". Y este nuevo reto lo afrontamos con éxito. César, que de todos es conocida la profesionalidad con la que se prepara los temas, ejerció de ponente elevando el nivel cultural del debate y regalándonos una documentada -como en él es habitual- introducción, tanto del autor como del artículo.
Sobre el autor, Ekaitz Cancela, nos reseñó que estudió periodismo, especializándose en desigualdad y derechos humanos. Muy pronto se vinculó al movimiento alternativo y a las ONG -Fundación porCausa, Oxfam Intermón y Change.org-. Ha escrito en diarios como Marea, Contexto, Diagonal, El País y digitales como Diaro.es. Ha tenido una intensa actividad en las redes sociales, principalmente desde Twiter y como bloguero. Como corresponsal en Bruselas para el diario digital ctxt.es sigue de cerca la política internacional del Tratado de Libre Comercio, sobre lo que ha escrito el libro "Tip y los efectos colaterales".



En cuanto al artículo, en esencia, César nos mostró su preocupación sobre cómo iba a quedar el rol del docente ante las grandes transformaciones, que se provocarán por la suplantación, con la que autor nos amenaza, del modelo educativo de los estados nacionales, por el nuevo modelo que está implantado la coalición de las empresas tecnológicas y  fuerzas militares y financieras. Porque con este artículo el autor quiere denunciar una realidad que se está dando en distintas  escuelas privadas, con sede fundamentalmente en Silicon Valley, mantenidas por las empresas tecnológicas, donde se imparte una educación dirigida por la tecnología de estas entidades basada en datos procesados por algoritmos, y en las que los profesores se convierten en simples ‘mentores’ y los niños aprenden con sistemas de realidad aumentada y virtual, teniendo el beneplácito del gobierno y con la probabilidad de que se aplique en las escuelas públicas, si es que no acaban suplantando a estas. La pregunta es ¿permitirán los gobiernos de la UE la implantación de este sistema educativo si tenemos en cuenta que un pilar básico en estos países es una escuela pública e independiente?.

El debate estuvo animado desde el inicio. César dejó el tema de lo más candente con su introducción, y la discusión, dentro del orden que nos caracteriza, fue apasionada. La mayor parte reconocíamos la situación de importantes cambios que nos ha tocado vivir y, al ser muchos de los intervinientes procedentes del campo educativo, se  incidió mucho en el futuro de la figura del docente. Sobre ello coincidíamos en que su papel irá cambiando, pero que era muy difícil su desaparición.



Ignacio dejó claro que el artículo no le había gustado, es más llegó a calificarlo de panfleto, demasiado apocalíptico. Manuel hizo hincapié en el hecho de que hay una nueva religión proveniente de Silicon Valley en el sentido de que son los nuevos gurús, y lo que se inicia allí acaba extendiéndose al resto de los países, en este caso la educación tecnológica. Marta se mostró pesimista y tal como advierte el autor del artículo es probable que desaparezca la figura del profesor. No deberíamos negar lo evidente, sostiene Luiso, porque es una forma de no medir el alcance de los pasos que damos: ideología y aplicación de la ideología son aspectos diferentes.

Ante el hecho de que los padres que llevan a sus hijos a los colegios privados donde se imparte esta nueva educación en Silicon Valley pertenecen a la clase media, Luis Calvo quiso dejar claro que en España no todo el mundo se engloba en este rango social; además la escuela no se entiende sin su vinculación con la empresa. A Alejandro le gustó el artículo pero le plantea algunos interrogantes como ¿quién diseña las empresas, y los algoritmos?, además echa en falta que no se aluda a qué idea de persona se quiere formar.
Para Luis Sancho la tecnología debería estar al servicio del alumno, y no sustituir la figura del profesor; ¿es deseable una educación uniforme?. Desaparece el profesor de tipo magistral, afirma Margarita, además su papel será menos relevante y predominarán las clases ‘flipboard’. El texto me plantea muchas dudas, afirmó María,  y no aporta evidencias de que la realidad que plantea se dé por segura. A Ángel le preocupa el tono catastrofista del autor y José Ángel tiene claro que la educación on-line, aunque desde el punto de vista de adquirir conocimientos no tenga nada que envidiar a la educación presencial, es mucho menos enriquecedora que ésta, ya que no te relacionas ni con los demás profesores ni alumnos y se obtiene menos cultura y sociabilidad. Las relaciones entre las personas hacen que alcancemos otros conocimientos diferentes a la materia estudiada.



Pero tampoco hay que tener miedo a la inteligencia artificial, las maquinas por sí solas son tontas. Las que las hacen inteligentes son los humanos; necesitan la información que les suministra el especialista en la materia (matemático, físico, historiador, etc.) y el lenguaje informático que le introducirá el técnico en informática.


En conclusión fue un debate entretenido con una defensa muy pasional de las diferentes posturas sobre los métodos en la educación que nos depara el futuro basados en aplicación de la tecnología que nos viene de Silicon Valley.

Ekaitz Cancela (1993-)

Estudió en la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea. 

Ekaitz Cancela es un periodista especializado en desigualdad y derechos humanos. 

Como corresponsal en Bruselas para ctxt.es, sigue la política europea prestando especial atención a uno de los temas más controvertidos de las últimas décadas: el TTIP. También ha trabajado con la Fundación porCausa, Oxfam Intermón y Change.org. 



Escribe habitualmente para eldiario.es y La Marea. 



Animamos a participar a todo el que quiera aportar sus comentarios sobre este artículo

A r t i c u l a r i a


9 comentarios:

luismi dijo...

Mi primer comentario es destacar la preocupación señalada por César, en su presentación, sobre la situación del docente en el proceso evolutivo de la educación. Ante la "inmersión" tecnológica el perfil del docente, necesariamente, debe de cambiar. Es obvio que el profesor cubierto de "autóritas dogmática" está totalmente demodé. En estos momentos yo creo que el perfil que mejor puede definir al educador es el de seleccionador de recursos educativos y sobre todo de filtro para depurar la abundante información que se usa con las nuevas tecnologías, sobre todo a través de Internet y de las Redes Sociales.

margarita botin dijo...

Yo creo que el profesor va a tener que trabajar muchísimo y preparar más todavía las clases, incorporando la tecnología en clase y conseguir que la competencia digital que luego los alumnos van a necesitar en el mundo profesional la tengan desarrollada.

César dijo...

Estoy de acuerdo con las opiniones de Luismi y Margarita al respecto de cómo queda el papel del docente en el futuro de la enseñanza bajo la imposición de las nuevas tecnologías en las escuelas: está claro que tendrá actualizar sus funciones pero seguirá siendo una figura esencial, a mi entender. A este respecto me parece un visión muy pesimista por parte del autor al predecir que en la educación del futuro los profesores serán ‘redundantes’ y se convertirán en ‘simples mentores’.

Me parecen muy oportunos los interrogantes que plantea Alejandro sobre esta futura enseñanza tecnificada, al respecto de quién está detrás de estas empresas tecnológicas y quién diseña los algoritmos. En este sentido el papel de los gobiernos será el garante de que si esta metodología se implanta en las escuelas públicas sigamos teniendo una formación humanista.

Anónimo dijo...

El artículo me parece interesante por la visión que el autor ofrece respecto de la digitalización en la educación, intentando hacer un paralelismo con lo que ocurre en otras actividades económicas. Creo que es parcial al centrarse en la influencia del capital y las grandes corporaciones, y en el diseño que éstas hacen o pueden hacer de la educación, no contemplando apenas el papel que los estados deben jugar en el campo educativo por el bien de sus sociedades y ciudadanos.
Otro aspecto a señalar es la destacada confianza en los algoritmos a los que se les confía papeles relevantes en el proceso educativo e, incluso, en el diseño de sistemas y modelos educativos. En este aspecto creo que el autor no aprecia suficientemente que los estudiantes son personas con capacidades muy diversas, personas que también deben socializarse para desarrollarse y realizar proyectos en común; por ello, dudo que unas aplicaciones digitalizadas puedan sustituir la acción de planificación, orientación, ejecución, evaluación y mejora que realizan los profesores y tutores, siempre con la inestimable aportación de las familias. Algo diferente es que se faciliten a los profesores herramientas tecnológicas, adecuadas a cada estadio educativo, que cooperen al buen desarrollo de las enseñanzas y a una mejor calidad educativa.
El autor habla de educación en su artículo, pero creo que orienta su análisis hacia los estudios superiores y la formación on line y recurrente, y su proyección en el mundo de las empresas (carreras, finanzas, servicios globalizados, etc.); no trata la educación preuniversitaria y su realidad actual (hoy hay presencia de tecnología en las escuelas que convive con otras herramientas planificadas por los directivos y docentes de acuerdo con planes gubernamentales).
Para terminar, valoro que el autor abogue por la defensa de la privacidad de los datos personales que se acumulen a lo largo de los procesos educativos (cita a A. McDowell, abogada de familia y defensora de los derechos humanos), advirtiendo del peligro de dejarlos en manos de empresas sin los debidos controles. Al respecto, ya existe legislación que vela por la protección y confidencialidad de esos datos; pese a todo, creo que conviene seguir vigilando el almacenamiento y uso de informaciones privadas por parte de las grandes compañías tecnológicas, también en el ámbito educativo
Alejandro.

José Ángel dijo...

Entre la educación presencial y la on line yo prefiero la presencial.
Pero puede haber gente que por motivos de horarios ( turnos, salir de trabajar tarde, etc.) o por las distancias geográficas como ocurre en numerosos núcleos rurales pequeños y apartados o países sin infraestructura educativa como el caso de muchos países africanos y algunos de América latina, que la educación on line puede suplir la ausencia y dificultad de la educación presencial.

Anónimo dijo...

De igual forma que el hombre no nace sabiendo, tampoco es fácil pensar que la humanidad pueda progresar en una sola dirección como es la tecnológica. El hombre necesita aprender. La máquina está limitada por su programación, obviamente hecha por el hombre. El desarrollo de la tecnología posiblemente reduzca mucho el trabajo a la humanidad, pero esta no puede desaparecer por ello. La permanencia de la especie humana dependerá de la capacidad de adaptación de la misma, ante la presión de las nuevas tecnologías y como consecuencia de cubrir la nuevas necesidades que estas impongan. Aventurar el futuro es tan imprevisible como acertar el número de hojas que conserven los bosques de ese momento.

Luiso Orte

Anónimo dijo...

Tras leer los acertados comentarios, me asalta la idea de la presencia en el texto de un cierto determinismo educativo a la luz de los cambios históricos que estamos viviendo. Que la digitalización está aquí es algo indiscutible. Que hay que colocar a la persona en el centro de esos cambios, también. Que hay que considerar de forma integral los fines educativos es algo incuestionable. Que el autor del texto nos presenta un presente y un futuro educativos que escapan aparentemente al control social, y que por lo tanto nos interrogan, cierto. Pero no es menos cierto que la sociedad civil y los poderes públicos vendrán a dirigir y a controlar las mejores opciones educativas, a la vez que utilizarán las distintas aplicaciones tecnológicas en beneficio de los estudiantes y de la sociedad toda. Frente a un determinismo que parece triunfante, esperanza y acción liberadoras de las capacidades humanas.
Alejandro-

Anónimo dijo...

Parece serio lo que señala Alejandro sobre que el futuro educativo pueda escapar del control social. Es evidente que la implementación de las últimas tecnologías en la educación sin el necesario control de la sociedad es una cuestión demasiado delicada y peligrosa.

Club de Prensa Articularia dijo...

Además de reconocer y agradecer el alto nivel de participación de los miembros de Articularia, esto es una prueba del correo institucional del Club