martes, 24 de octubre de 2017

"Fiesta en el jardín" de Katherine Mansfield


The Garden Party (1922), una novela seguida de varios cuentos, ilustra su estilo llano y poético, reflejo de un incomparable mundo interior apenas ensombrecido por su sufrimiento físico y moral. 
Los Sheridan preparan una fiesta. Y Laura, la hija menor, se entera de que ha muerto un vecino, dando por hecho que su madre anulará la fiesta por respeto al duelo. “¿Suspender la fiesta en el jardín? Laura, guapita, no digas ridiculeces. Nadie espera que la suspendamos. No seas extravagante”. Es la respuesta que obtiene. Ante lo que Mansfield escribe: “Aquello sí que era grotesco”.
Esa estupefacción y este cuento condensan la esencia de una de las autoras más modernas de la literatura anglosajona.

Los relatos recogidos en este volumen son un prodigio de sutileza, fruto de una privilegiada capacidad de observación y de una refinada sensibilidad poética. En ellos habitan niños que miran con incompresión el mundo de sus mayores, personajes que no acaban de encontrar su lugar en el mundo, familias que vagan perdidas cargando con su miedo a vivir.Estas piezas llevaron a Mansfield a ser comparada, acertadamente, con Chéjov y los realistas rusos. 
Fiesta en el jardín fue su tercer y último libro de cuentos, completado ahora con otras narraciones breves, algunas póstumas, hoy imprescindibles.  
   

Katherine Mansfield (Wellington, Nueva Zelanda 1888 - Fontainebleau, Francia 1923)

Seudónimo de Kathleen Beauchamp (Wellington, Nueva Zelanda, 1888-Fontainebleau, Francia. 1923). Esta narradora neozelandesa cultivó la novela corta y el cuento breve, convirtiéndose en una de las autoras más representativas del género.

Fue enviada a estudiar al Queen’s College de Londres en 1903,  donde también siguió sus estudios de violonchelo. Volvió a su ciudad natal, pero en 1908 regresó a Londres huyendo de la vida provinciana de Wellington.

Creó un tipo de narración basada en sensaciones, imágenes simbólicas, discursos poéticos e instantes de iluminación, evocando paisajes y la vida de Nueva Zelanda, bajo un prisma intimista de exacerbada sensibilidad. Su escritura encierra la amargura de la cotidianeidad, destilada a través de una cuidada ambientación, donde los objetos adquieren valores simbólicos, y contienen un exquisito entramado de detalles aparentemente nimios a pesar de su profunda significación.

Desde 1912 colaboró en el periódico modernista Rythm donde conoció a John Middleton Murry, el que sería su segundo marido y editor. En 1911 escribió En una pensión alemana y entre 1916 y 1919 aparecieron tres de sus novelas en periódicos ingleses: Bliss, Pictures y The Man Without a Temperament. En 1917 publicó Prelude, comienzo de la que sería la fase definitiva de su obra. La verdad digna de ser expresada se convirtió en una intensa pasión durante sus últimos años de vida. Entre sus obras cabe destacar Cartas de Katherine Mansfield, Felicidad (1921), La casa de muñecas (1923), Diario y El nido de las palomas y otros cuentos (1923).

Enferma de tuberculosis, en diciembre de 1917 sufrió una grave pleuresía. Viajó por Europa durante unos años en busca de una cura para su enfermedad. En la tarde del 9 de enero de 1923  sufrió una segunda hemorragia pulmonar que le provocó la muerte a los 34 años de edad.

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