miércoles, 20 de enero de 2016

"La hija del optimista" de Eudora Welty


Es, sin duda, la obra maestra de Eudora Welty. En la tradición de la más brillante novela sureña —de la que forman parte William Faulkner, Truman Capote, Robert Penn Warren y Carson McCullers—, narra la historia de Laurel McKelva, una mujer de mediana edad que viaja a Nueva Orleans para hacerse cargo de su padre, un juez retirado que ha de someterse a una operación quirúrgica. El juez no logra recuperarse, y muere lentamente. Será entonces cuando Laurel emprenda un largo viaje de regreso a su hogar familiar en Mount Salus, Mississippi, llevando consigo el cuerpo de su padre, y siempre vigilada por la segunda esposa de éste, Fay, una mujer orgullosa y más joven que Laurel. En la enorme casa, rodeada de sus antiguos conocidos y de las paredes que la vieron crecer, Laurel ha de enfrentarse a los fantasmas de su juventud y a las deudas del pasado.


Eudora Welty (Jackson, Mississippi, 1909-2001)

Estudió en el Mississipi State College for Women (actualmente llamado Mississippi University for Women) y posteriormente asistió a la Universidad de Wisconsin-Madison y la Columbia Business School en la Universidad de Columbia. Vivió la mayor parte de su vida en el vecindario de Belhaven en Jackson, en una casa que sus padres habían construido en 1925. Posteriormente, donaría la casa al Mississippi Department of Archives and History (Departamento de Historia y Archivos de Misisipi). La casa fue preservada y convertida en museo tras ser declarada un Hito Histórico Nacional.

Durante los años 1930, Welty trabajó como publicista para la Works Progress Administration, un trabajo que le hizo viajar por todo Misisipi. Welty aprovechaba su tiempo para tomar fotografías, especialmente las que manifestaban los efectos de la Gran Depresión. Se publicaron varias colecciones de sus fotografías, incluyendo One Time, One Place (1971) y Photographs (1989). Su primer cuento, Death of a Traveling Salesman, fue publicado en 1936. Con Una cortina de follaje (1941) Welty se convirtió en una de las nuevas figuras literarias estadounidenses. Fue miembro del Instituto Nacional de Artes y Letras; recibió numerosos honores, como Dama de la Legión de Honor en Francia, o la Medalla Presidencial de la Libertad en su país.
Su novela The Optimist's Daughter ganó el Premio Pulitzer a la Novela en 1973. Asimismo, en 1992, recibió el Rea Award for the Short Story por sus contribuciones a los cuentos estadounidenses.



Uno de los miembros de nuestros clubes de lectura, Garbiñe, ha elaborado una reseña literaria de “La hija del optimista” donde nos aporta su visión personal de los diversos aspectos de la obra. 

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Novela en la que la autora no describe la sociedad del sur de los EE. UU. Los dos primeros capítulos del libro me han resultado aburridos pero los siguientes tienen una mayor carga dramática. Destacaría dos escenas. En la escena del funeral la autora intenta reflejar como la pertenencia a un determinado territorio puede marcar nuestra personalidad. La escena del pájaro le sirve como pretexto para que la protagonista recuerde la vida con sus padres (no tan idílica como parece), con su marido (al que todavía ama a pesar de su viudedad) y nos hable de sus miedos. Es una novela, a mi gusto, con altibajos; pero algunos textos son realmente poéticos.