martes, 18 de noviembre de 2014

"Ronda nocturna" de Mijaíl Kurayev

Presentado como un «Nocturno para dos voces», este relato contrapone la fina textura poética de una voz que recorre un paisaje urbano con una narración en primera persona de la represión en la dictadura estalinista. 
El autor describe como en un mundo de total hermetismo un hombre se entrega al trabajo "poniendo su alma en ello", según le confesó el propio
agente, pero que vive el día a día sin pensar en el mañana ni en el ayer, y en cuya mente los limites del bien y del mal quedan desdibujados. 

La llaneza y la espontaneidad, despojadas de cualquier carga moral, con que un antiguo agente de la policía política evoca sus andanzas en los años del terror, dan vida con mano maestra a un espacio en el que el lector advertirá la facilidad con que a menudo se desdibujan las fronteras del mal. 

Como en todos los relatos de Kuráyev (uno de los más importantes narradores rusos contemporáneos), en esta Ronda Nocturna se describe con excepcional talento un mundo impenetrable y hermético en el que lo ingenuo convive con lo feroz, consiguiendo así traer a la luz la oscura y asfixiante atmósfera del estalinismo. El autor asegura que su intención "no era la de escribir nada antisoviético y tampoco gustar al poder", sino que sólo quería agradar a una sola persona, a sí mismo.


Mijaíl Kuráyev (San Petersburgo 1939 -

Kuráyev se inició de forma tardía en el mundo de la literatura, ya que hasta los 48 años ejerció de guionista de películas, pero esta circunstancia no le ha impedido consolidarse como uno de los pilares de la literatura rusa contemporánea. 

A Kuráyev,  le tocó, una noche de 1962, víspera del 1º de mayo, hacer en los estudios cinematográficos donde trabajaba una de esas guardias obligatorias que todo buen ciudadano soviético tenía que hacer. En esa guardia conoció a un miembro de la policía política que se pasó la noche contándole historias sobre su trabajo. Y en esas historias está el origen de esta novela de apenas 100 páginas.
Kuráyev recogió esas historias en un borrador de un puñado de páginas, y no hizo nada más con ellas porque, según él, no escribe más que para sí mismo. Un cuarto de siglo más tarde, sin embargo, la revista "Novyi Mir" le propuso publicar el texto, momento en el que Kurayev lo amplió y pulió hasta conseguir esta pequeña maravilla.

Otros libros del mismo autor son: El capitán Dikshein y Petia camino al reino de los cielos 

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