martes, 12 de enero de 2016

"Un viejo que leía novelas de amor" de Luis Sepúlveda

Antonio José Bolívar Proaño vive en El Idilio, un pueblo remoto en la región amazónica de los indios shuar (mal llamados jíbaros), y con ellos ha aprendido a conocer la Selva y sus leyes, a respetar a los animales y los indígenas que la pueblan, pero también a cazar el temible tigrillo como ningún blanco jamás pudo hacerlo. 

Un buen día decidió leer con pasión las novelas de amor (del verdadero, del que hace sufrir) que dos veces al año le lleva el dentista Rubicundo Lonchamín para distraer las solitarias noches ecuatoriales de su incipiente vejez. En ellas intenta alejarse un poco de la fanfarrona estupidez de estos codiciosos forasteros que creen dominar la Selva porque van armados hasta los dientes, pero que no saben cómo enfrentarse a una fiera enloquecida porque le han matado sus crías. 
Descritas en un lenguaje cristalino, escueto y preciso, las aventuras y las emociones del viejo Bolívar Proaño difícilmente abandonaran nuestra memoria. 

Luis Sepúlveda (Ovalle, 1949- ) 

Escritor chileno afincado en Gijón, donde tiene a su cargo el Salón del Libro Iberoamericano.
Creció con sus abuelos paternos. Estudió Producción Teatral en la Universidad Nacional de Chile y con una beca marchó a Moscú para estudiar Teatro, pero fue expulsado.
Trabajó en el Departamento Cultural en el gobierno de Salvador Allende, y tras el golpe militar de Pinochet en 1973, fue encarcelado más de dos años, siendo puesto en libertad condicional gracias a la mediación de Amnistía Internacional. Marchó a Valparaíso, donde formó un grupo teatral que se convirtió en el primer foco de resistencia cultural, y fue detenido, siendo condenado a cadena perpetua por traición y subversión. Tras una nueva intervención de Amnistía Internacional, la sentencia fue convertida en exilio de ocho años, estando en varios lugares hasta asentarse en Quito, en donde dirigió una compañía de teatro, y participó en una expedición de la UNESCO para estudiar el impacto ambiental de la colonización en los indígenas Shuar, con quienes vivió siete meses. En su obra Un Viejo que leía Novelas de Amor, les describe de forma detallada.

En el 1979, se unió a la brigada internacional Simón Bolivar que luchaba en Nicaragua. Después de la victoria de la revolución en ese país, trabajó como reportero.
Un año más tarde, se fue a Hamburgo, Alemania. Admiraba la literatura alemana, especialmente los románticos. Trabajó allí como reportero y viajó con mucha frecuencia a América Latina y África.
Trabajó con Greenpeace desde 1982 hasta 1987 en una de sus embarcaciones.

Luis Sepúlveda escribe novelas relativamente cortas y podemos advertir en sus obras un marcado tono ecologista y autobiográfico.

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