. Dentro de esa catedral narrativa que es La
comedia humana, la novela Eugenia Grandet ocupa un lugar especial por los
dos grandes caracteres que en ella crea Balzac: el de una joven que descubre
por primera vez el amor y entrega como arras cuanto tiene para ayudar a su
enamorado, y el de su padre, “monsieur” Grandet, la más acabada de las
encarnaciones de avaro desde la obra de ese título de Molière.
El amor paternal será abolido por la
avaricia de un Grandet que, en el último momento de su vida, amenaza a su hija
con pedirle cuentas de la herencia cuando Eugenia llegue al otro mundo. Al lado
de estos dos potentes retratos, Charles, el joven parisino criado entre el lujo
y la ociosidad, sólo sirve para poner de relieve la realidad de la vida
cotidiana, la potencia del amor de Eugenia y los extremos a que puede llegar la
avaricia.
La novela sumerge al lector en la
atmósfera de la vida provincial de Francia a principios del siglo XIX,
explorando temas de valores familiares, avaricia, amor y desilusión.
Honoré de Balzac (Tours, 1799-París, 1850)
Hijo de Anne-Charlotte-Laure
Sallambier y Bernard-François Balzac, administrador del hospicio de Tours.
Cursó estudios en el Colegio de
Vendôme y más tarde Derecho en la Sorbona por deseo de su
padre entre 1818 y 1821.
Trabajó como pasante de un notario,
pero abandonó, pese a la oposición paterna, para dedicarse a la escritura.
Desde 1821 trabajó con Auguste
Lepoitevin. Entró en el taller de escritores a destajo de este, donde, bajo
seudónimos diversos, empezó a escribir novelas comerciales. Entre 1822 y
1829 vivió en la más absoluta pobreza, escribiendo teatro trágico y novelas
melodramáticas que apenas tuvieron éxito.
En 1825 probó fortuna
como editor e impresor, pero se vio obligado a abandonar en 1828, al borde
de la bancarrota y endeudado para el resto de su vida.
Durante 1829 escribió la
novela Los chuanes, la primera que lleva su nombre, basada en la
vida de los campesinos bretones y su papel en la insurrección monárquica de
1799, durante la Revolución Francesa. Trabajador infatigable, produjo cerca de
95 novelas y numerosos relatos cortos, obras de
teatro y artículos de prensa en los 20 años siguientes.
En 1834 concibió la idea de fundir
todas sus novelas en una obra única, La comedia humana, que
pretendía ofrecer un retrato de la sociedad francesa en todos sus aspectos,
desde la Revolución hasta su época. En un primer momento quiso llamarla Estudios
de costumbres del siglo XIX, correlato social de lo que había intentado
Buffon en sus estudios sobre la naturaleza. La obra incluiría 150 novelas,
divididas en tres grupos principales: Estudios de costumbres, Estudios
filosóficos y Estudios analíticos. Entre las novelas más conocidas de la
serie destacan Papá Goriot (1834), Eugenia Grandet
(1833), La prima Bette (1846), La búsqueda del absoluto (1834)
y Las ilusiones perdidas (1837-1843).
En abril de 1845 recibió
la Legión de Honor.