jueves, 19 de marzo de 2026

"Eugenia Grandet" de Honoré Balzac


Dentro de esa catedral narrativa que es La comedia humana, la novela Eugenia Grandet ocupa un lugar especial por los dos grandes caracteres que en ella crea Balzac: el de una joven que descubre por primera vez el amor y entrega como arras cuanto tiene para ayudar a su enamorado, y el de su padre, “monsieur” Grandet, la más acabada de las encarnaciones de avaro desde la obra de ese título de Molière.

El amor paternal será abolido por la avaricia de un Grandet que, en el último momento de su vida, amenaza a su hija con pedirle cuentas de la herencia cuando Eugenia llegue al otro mundo. Al lado de estos dos potentes retratos, Charles, el joven parisino criado entre el lujo y la ociosidad, sólo sirve para poner de relieve la realidad de la vida cotidiana, la potencia del amor de Eugenia y los extremos a que puede llegar la avaricia.

La novela sumerge al lector en la atmósfera de la vida provincial de Francia a principios del siglo XIX, explorando temas de valores familiares, avaricia, amor y desilusión.

Honoré de Balzac (Tours, 1799-París, 1850)

Hijo de Anne-Charlotte-Laure Sallambier y Bernard-François Balzac, administrador del hospicio de Tours.

Cursó estudios en el Colegio de Vendôme y más tarde Derecho en la Sorbona por deseo de su padre entre 1818 y 1821.

Trabajó como pasante de un notario, pero abandonó, pese a la oposición paterna, para dedicarse a la escritura.

Desde 1821 trabajó con Auguste Lepoitevin. Entró en el taller de escritores a destajo de este, donde, bajo seudónimos diversos, empezó a escribir novelas comerciales. Entre 1822 y 1829 vivió en la más absoluta pobreza, escribiendo teatro trágico y novelas melodramáticas que apenas tuvieron éxito.

En 1825 probó fortuna como editor e impresor, pero se vio obligado a abandonar en 1828, al borde de la bancarrota y endeudado para el resto de su vida.

Durante 1829 escribió la novela Los chuanes, la primera que lleva su nombre, basada en la vida de los campesinos bretones y su papel en la insurrección monárquica de 1799, durante la Revolución Francesa. Trabajador infatigable, produjo cerca de 95 novelas y numerosos relatos cortos, obras de teatro y artículos de prensa en los 20 años siguientes.

En 1834 concibió la idea de fundir todas sus novelas en una obra única, La comedia humana, que pretendía ofrecer un retrato de la sociedad francesa en todos sus aspectos, desde la Revolución hasta su época. En un primer momento quiso llamarla Estudios de costumbres del siglo XIX, correlato social de lo que había intentado Buffon en sus estudios sobre la naturaleza. La obra incluiría 150 novelas, divididas en tres grupos principales: Estudios de costumbres, Estudios filosóficos y Estudios analíticos. Entre las novelas más conocidas de la serie destacan Papá Goriot (1834), Eugenia Grandet (1833), La prima Bette (1846), La búsqueda del absoluto (1834) y Las ilusiones perdidas (1837-1843).

En abril de 1845 recibió la Legión de Honor.

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